Liderazgo situacional: ¿Siempre lideramos de la misma manera?

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En un primer artículo se definió el concepto de liderazgo como la capacidad entrenable de un individuo para ejercer influencia sobre otros en un contexto específico. Además, se expusieron los tres estilos de liderazgo clásicos propuestos por el psicólogo Kurt Lewin (1939): autoritario, democrático y  liberal. Sin embargo, la forma en que se ejerce el liderazgo también dependerá de la organización y el grupo de trabajo en el que se encuentran inmersas las personas.

Schein (1988), en su libro La Cultura Empresarial y el Liderazgo, define los retos y los límites del liderazgo en torno al ciclo de vida de la organización. El autor entiende a la organización, desde una perspectiva sistémica, como un sistema abierto en constante intercambio de información y energía con su medio ambiente. Por ende, está influenciada por el contexto, económico, histórico y socio-cultural en el cual se encuentra.

Es decir, las organizaciones no son un ente estático, sino que están en constante cambio y reestructuración producto de los factores internos y externos que las afectan.

En este entorno tan cambiante, el liderazgo es más dinámico. Para Hersey y Blanchard (1998) se debe de hablar de un liderazgo situacional, pues el estilo de liderazgo que se emplee debe ser elegido como consecuencia de un análisis especifico de la situación y de las posibles reacciones del equipo de trabajo.

Bajo este escenario, el líder puede asumir dos posturas, la directiva o la de apoyo. En la primera el líder define el abordaje que se le dará a la tarea, los medios que se utilizarán para realizarla, reparte las funciones y supervisa los resultados. En la postura de apoyo, el líder fomenta el desarrollo del grupo durante la tarea mediante el apoyo a sus capacidades, motivando y promoviendo la cohesión grupal.

Según la teoría del Liderazgo Situacional, expuesta por ambos autores, hay cuatro estilos de liderazgo derivados de las dos posturas anteriores: Control, Supervisión, Asesoramiento y Delegación.

Estos estilos de liderazgo se mueven en polos casi dicotómicos de control y centralización o descentralización del poder y de funciones. La elección de uno u otro dependerá del nivel de desarrollo (en términos de competencia y compromiso) del grupo que llevará a cabo la tarea. Dicho desarrollo es clasificado por Hersey y Blanchard en cuatro niveles:

  • Nivel de desarrollo 1 (E1): El líder controla. Baja competencia- Nivel de compromiso bajo.
  • Nivel de desarrollo 2 (E2): El líder supervisa. Alguna competencia-Nivel de compromiso bajo
  • Nivel de desarrollo 3 (E3): El líder asesora. Alta competencia-Nivel de compromiso variable.
  • Nivel de desarrollo 4 (E4): El líder delega. Alta competencia-Nivel de compromiso alto.

Lo anterior se representa gráficamente de la siguiente manera:

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Propuesta de Hersey y Blanchard

En este modelo se aborda  el liderazgo como un proceso dinámico proveniente de un intercambio interaccional y comunicacional, más que como una acción estática únicamente proveniente de las características personales de la persona que ejerce el rol de líder. Dependiendo de la situación en la que se encuentra la organización y el grupo de trabajo, así deberá seleccionarse el modelo de liderazgo que más se ajuste a las necesidades del líder.