Construyendo una nueva imagen del profesional en Aduanas y Comercio

*Luis Rivera

Un día como hoy, en 1980, se publica en el diario Oficial la Gaceta, el decreto N° 12058-H, -firmado por el expresidente Rodrigo Carazo, y su Ministro de Hacienda, de aquel entonces Don Hernán Saenz-, en el cual declaran el 27 de noviembre de cada año, como el “Día Nacional del Aduanero”. Los tiempos han cambiado, la normativa ha cambiado, los aduaneros hemos cambiado.

En la actualidad Costa Rica es un país, inmerso en el comercio mundial, junto con otros países es miembro fundador de la Organización Mundial de Comercio, forma parte de la Organización Mundial de Aduanas (OMA), cuenta con 13 tratados comerciales vigentes, 5 tratados en proceso de negociación y múltiples acuerdos bilaterales de inversión. Es un país con una política muy marcada de atracción de inversión extranjera directa (IED), a través de mecanismos de incentivos como el Régimen de Zona Franca y otros. Por otro lado, tiene intenciones ambiciosas con los procesos de ingreso a foros y grupos económicos del calibre de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Alianza del Pacifico.

A todo esto podemos agregarle una base muy sólida del régimen jurídico aduanero, en donde a partir del año 1995, -principalmente- se trata de remozar y actualizar con mayor efectividad la legislación aplicable al comercio exterior y al régimen aduanero como tal. Todo esto en coherencia con acuerdos, tratados multilaterales y regionales.

Precisamente en esa época, -finales de los años 80´s y principios de los 90´s- a nivel aduanero, se marca un antes y un después sobre la profesionalización del funcionario aduanero y de los diferentes operadores del Sistema Aduanero Nacional (SAN). Impulsado por cambios en la normativa internacional y regional que llevaban a una verdadera evolución del sistema aduanero Costarricense.

En ese entonces el Centro de Investigación y Administración Pública (CICAP) de la Universidad de Costa Rica identifica la necesidad de formar personas en esa área y abre un diplomado en Aduanas, en conjunto con el Ministerio de Hacienda. En ese momento la UCR asumió el liderazgo del proceso, y en el año 1996 se gradúan los primeros profesionales del programa de bachillerato en Administración aduanera. Pero es hasta el año 2000 que se inicia a nivel de licenciatura enfocada en Comercio Exterior.

Durante este periodo, habían muchas personas – tanto funcionarios aduaneros como agentes de aduana-, sin algún título o grado académico profesional – propiamente en adunas o comercio exterior- que los respaldara. Y hasta se podría decir que los temas aduaneros no eran tan complejos como lo son en la actualidad. La percepción del “profesional aduanero público o privado”, simulaba más a un “tramitador”, incluso hasta un “Coyote” ubicado en las cercanías de las aduanas y depósitos del país.

Poco más de 20 años después, el profesional aduanero no es lo necesitado y demandado, como realmente se requiere por parte de los diferentes sectores nacionales.

Toda profesión u oficio es importante para la economía nacional, y el objetivo de este comentario no es herir los sentimientos de alguna persona o grupo de ellas, pero “Al Cesar, lo que es del Cesar”, cuesta mucho explicarse, cómo las empresas todavía siguen dejando sus operaciones de comercio exterior en manos de: asistentes; secretarias(os); recepcionistas; ingenieros; abogados; contadores; administradores generales; etc. En el mejor de los casos tienen a cargo estudiantes de la carrera de aduanas quienes apenas se están formando y adquiriendo la experiencia necesaria.

En el sector público, y propiamente en la Dirección General de Aduanas, es muy común encontrar a personal “No” de profesión en aduanas, haciendo labores donde se necesita del conocimiento técnico en las distintas ramas del mundo aduanero. Basta con el ejemplo del reciente fallido nombramiento de una persona para encabezar la Dirección General de Aduanas, y que no contaba con los requisitos -ya sea académicos o de experiencia- que la ley de aduanas exige. Por eso el problema no es solo en el ámbito privado si no que en el público también. Esto hace que la imagen del profesional en aduanas sea percibida y relacionada con palabras como: “Choricero, tramitador, tortero, etc.”.

En este punto, es importante recalcar que existe una diferencia muy grande entre el profesional en aduanas y la figura del agente aduanero, este último es un auxiliar de la función pública aduanera, con requisitos, obligaciones y deberes muy marcados y definidos en nuestra legislación aduanera.

Sin embargo el profesional aduanero, podemos definirlo, como una persona con formación académica, un título que lo respalda y que puede ejercer labores muy distintas a las de un agente aduanero, pero siempre enfocadas en temas propios de la carrera y sus pilares, tales como: clasificación, origen, valor, procedimientos aduaneros y legislación aduanera. Además de los temas propios del comercio exterior, sus acuerdos, convenios y tratados internacionales.

Todavía tenemos –Los profesionales en aduanas-, una reputación manchada, hasta cierto punto degradada, que nos resta la importancia y el protagonismo que nos merecemos en la economía nacional. Principalmente donde los temas aduaneros, del comercio exterior de Costa Rica y el Mundo, no son iguales a los de hace 20 años y posiblemente cada día se especializaran aún más.

Tanto así, que el “Día Nacional del Aduanero”, parece celebrarse solo para los funcionarios del Servicio Nacional de Aduanas –y como vimos, muchos ni son aduaneros-, y hoy, somos muchos los profesionales en aduanas que en nuestras empresas/instituciones, pasamos desapercibidos.

¿Qué acciones debemos implementar, para cambiar esa imagen, ese paradigma?

¡Feliz Día! Colegas

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*Luis Rivera es licenciado en Administración Aduanera y Comercio Exterior de la UCR. Es profesor, Consultor asociado del Centro de Investigación y capacitación en administración pública de la UCR, -CICAP- En temas relativos a aduanas y comercio exterior. Experto en Regímenes aduaneros y sus procedimientos, ha impartido cursos de capacitación en diversas universidades del país, Colegios profesionales, Cámaras empresariales. Cuenta con amplia experiencia tanto en el sector público como privado.