Adaptarse al cambio: un reto en la era de las nuevas tecnologías

La habilidad para evaluar situaciones con precisión y Adaptabilidad200x142-01dar una respuesta o solución efectiva ante los problemas y retos que presentan (Bar-On. 1997), es clave para el desarrollo del ser humano en todos los aspectos de su ser y quehacer; especialmente en momentos donde constantemente aparecen nuevas tecnologías que cambian la forma de hacer las cosas e intervienen en los procesos internos las organizaciones.

El psicólogo estadounidense Robert Jeffrey Sternberg, ex director de la APA (American Psichology Asociation), afirma que la inteligencia es la actividad mental dirigida hacia la adaptación intencional o la transformación del entorno. Por tanto los elementos que la componen son aquellos que permiten la adaptación del individuo.

Anudado a esto, Jean Piaget un epistemólogo, biólogo y psicólogo, considera la capacidad de adaptarse exitosamente al medio como la definición de inteligencia. Para él, el proceso de adaptación constaba de dos subprocesos. El de asimilación, en el cual una persona se encuentra por primera vez con un estímulo, y el proceso de acomodación, en el cual el nuevo estímulo se incorpora en la estructura de conocimiento que se poseía antes de dicho encuentro. La adaptación busca tanto la estabilidad como el cambio, dependiendo de la situación específica. 

Desde estas perspectivas se puede comprender que la adaptabilidad no es una habilidad inherente a las personas, sino un proceso que se enriquece y fortalece con la vivencia de nuevas situaciones y experiencias. Sin embargo, cuando no se acepta el cambio y se busca el retorno o mantenimiento de situaciones pasadas, se sesgan los procesos adaptativos y se incurre en conductas improductivas como la paralización psicológica, en la cual el individuo se mantiene en un estado en el que no busca ni percibe alternativas de movilidad de su situación actual.

Tomando en cuenta  lo anterior, se podría afirmar que el grado de adaptabilidad que posea una persona será un determinante importante en la probabilidad de éxito en cualquier entorno, incluido el laboral. Sin embargo, en este entorno, el proceso de adaptación no se debe dar de manera unidireccional, esta debe darse de manera conjunta entre institución y empleados para ser lograda eficazmente.

Pese a la multiplicidad de factores que inciden en el proceso de adaptación a las condiciones de trabajo,  Vallejo (2011)  sugiere tomar en cuenta tres aspectos específicos:

  • El medio ambiente de trabajo: este se compone de las distintas variables físicas, tales como el sonido, iluminación, temperatura, agentes químicos, etc.
  • Las características de la tarea: se toma en cuenta la carga de trabajo, la distribución de los tiempos del mismo y los niveles de responsabilidad.
  • Las características de la organización: claridad en las funciones, participación, autonomía, introducción de los cambios en el trabajo, estilos de liderazgo, etc.

Por último y anudado al artículo anterior, se puede afirmar que una conducta proactiva, abierta y promotora del cambio, resulta positiva para reforzar las capacidades adaptativas de los individuos.